viernes, 11 de enero de 2019

3de3 Las afueras no son Mordor: cinco edificios del extrarradio que rescatan los arquitectos y por qué Repasamos proyectos tan amados como odiados pero que, en los últimos 20 años, han hecho de la periferia madrileña un destino arquitectónico a reivindicar


Las viviendas sociales (y "defectuosas") de Carabanchel


Ni siquiera un premio Pritzker se libra de la polémica. El estadounidense Thom Mayne, ganador del "nobel de la arquitectura", era un fichaje estrella para los planes urbanísticos del alcalde Alberto Ruiz-Gallardón en el extrarradio madrileño, pero graves defectos en la construcción de las viviendas llevaron a sus habitantes a interponer una demanda que acabaron ganando.

El arquitecto y profesor de la ETSAM Héctor Navarro, sin embargo, destaca las ideas que sostienen conceptualmente el proyecto, que considera "una especie de resistencia": "Se trata de una propuesta de gran porosidad que integra distintas tipologías de vivienda colectiva y recupera el paisaje natural. Cobra especial relevancia el tejido de baja densidad que parece evocar un pequeño pueblo. Patios públicos y privados que interactúan continuamente entre sí, pequeñas calles, y una propuesta paisajística buscan crear una estructura urbana vibrante que recupera el concepto de vecindario de antaño. La circulación rodada queda relegada a niveles subterráneos y el ciudadano se convierte en el absoluto protagonista".

La biblioteca premiada antes de existir y que une a un barrio fragmentado


La Biblioteca Pública Rafael Alberti (1998), en Fuencarral, obtuvo el Premio de Urbanismo, Arquitectura y Obra Pública de la Comunidad de Madrid nada más construirse, cuando no se había inaugurado y ni siquiera poseía fondos bibliográficos. El arquitecto hispanocolombiano Andrés Perea Ortegarecurre al lenguaje del hormigón y el cristal con resultados muy escultóricos.

Andrés Jaquealma mater del estudio Office for Political Innovation, lo defiende así: "Es al mismo tiempo una infraestructura pública y un monumento. Es una infraestructura porque hay pocos sitios en Madrid en los que leer y acceder al conocimiento sea algo tan placentero. Y es también un monumento porque, en un barrio fragmentado, el edificio celebra la posibilidad de producir cohesión social en torno al acceso al conocimiento. Es un espacio centrífugo, que permite concentrarse y al mismo tiempo dispara la curiosidad en todas las direcciones. Perea Ortega es un arquitecto fundamental en la historiografía de la reciente arquitectura europea y referencia obligada para los arquitectos jóvenes españoles. Para aquellos que no conozcan la biblioteca, vale la pena una visita".

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